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12-04-2017Actividades en residencias

Las bodas de antes no son como las de ahora


¿Sabíais que las novias de los años cuarenta se casaban de negro? ¿Que los matrimonios se planificaban en poco más de una semana y que se celebraban de manera austera en un par de horas? Gracias a los testimonios de residentes de Geriatros Santiago, familiares y trabajadores hemos podido recrear nuestro pasado más reciente a través de estos atuendos en una exposición que podréis ver este mes en la residencia.

Entre encajes, palabra de honor y vestidos más sobrios se cuenta mucha historia. La abuela de Mónica Ríos, animadora de Geriatros Santiago, cedió su vestido negro para la exposición. "La Guerra Civil y la pobreza marcaron la moda del momento, muestra de ello se encuentra en este traje, una pieza muy sencilla y totalmente diferente a lo recargado que solemos ver hoy en día" explica Mónica. Aunque parezca mentira, los vestidos de novia de los años cuarenta y cincuenta son casi piezas de coleccionista, debido precisamente a que no tenían en valor que se les confiere en la actualidad... Y es que muchas de las indumentarias acababan reciclándose para otros usos de diario, como destaca la residente Mercedes Prieto: "de esa misma tela se podían hacer nuevos cortes y las modistas los adaptaban para cualquier otra ocasión".

Exposición histórica de trajes de novia en Geriatros Santiago

Exposición histórica de trajes de novia en Geriatros Santiago

Una de las mujeres que se casaron de negro fue Arsenia Suárez, de 93 años. Subraya que una de las diferencias con las bodas de ahora radica en que apenas se arreglaban para la ocasión. "Ni siquiera iba maquillada, solamente fui a la peluquería a peinarme", explica. Mercedes, su compañera de residencia de 73 años, vivió otro momento en el que el azul y el rosa irrumpieron como tendencias cromáticas, ya que el blanco estaba reservado para parejas con mayor poder adquisitivo. A diferencia de Arsenia, ella misma se maquilló y peinó, y apostilla que su ceremonia fue "sencilla, sin marisco ni comidas lujosas como en la actualidad".

El lujo y lo pomposo es otro de los aspectos que diferencia las ceremonias de antaño con las de hoy en día. "La celebración había acabado en poco más de dos horas" detalla Arsenia. El viaje de luna de miel, el matrimonio civil o casarse en lugares poco comunes como un pazo tampoco se estilaba en la España de hace setenta años. Eso sí, hay tradiciones que nunca fallan: el padrino, algo nuevo, algo prestado y algo azul. Que vivan los novios y que sigamos contando con estos retratos vivos de nuestras costumbres.